Real Madrid derrotó 3-1 a Barcelona con goles de Karim Benzema, Federico Valverde y Rodrygo
El Real Madrid impuso sus condiciones en el Estadio Santiago Bernabéu.
El Real Madrid mostró las credenciales del vigente campeón, imponiendo en el clásico su fortaleza como equipo y hurgando en la herida abierta del Barcelona en la Liga de Campeones, impotente hasta la recta final del partido, cuando sintió la opción de empatar, antes de acabar cediendo (3-1) el liderato al equipo de Carlo Ancelotti.
Cinco victorias madridistas en los seis últimos clásicos, solamente derrotado cuando lo encaró sin la intensidad necesaria el pasado curso por su gran ventaja de puntos, confirma una tendencia en un duelo que deja vencedores y heridos. Una derrota dolorosa para Xavi Hernández, víctima de una defensa que se puso el traje europeo para enterrar la seguridad liguera de un equipo que tan solo había encajado un tanto hasta pisar el Santiago Bernabéu y este domingo se llevó tres.
El clásico era el impulso moral que necesitaba un equipo asomado por segundo año consecutivo al descrédito de la Liga Europa o el empujón a una crisis que deja señalados.
Y en duelos que se encaran como finales, dada la superioridad de los dos grandes sobre el resto de rivales en una Liga que se perfila como un mano a mano entre ambos, el Real Madrid volvió a demostrar que es un gran especialista.
Sin necesidad de exhibir su potencial, pero siendo un equipo más formado, encontrando con facilidad la debilidad del rival en cuanto pudo correr. Una defensa que se desplomó pese a los retoques de Xavi, que apostó por Sergi Roberto sobre Vinícius y Koundé, falto de ritmo competitivo, de central. A Piqué se le acabó el crédito en la 'Champions'. El de Eric es ilimitado aunque sale en demasiadas fotos.
La igualdad del clásico duró doce minutos, el tiempo en el que tardó en reaparecer la relación con el gol de Karim Benzema. En el pulso inicial, con Fede Valverde reforzando el centro del campo madridista en el inicio de jugada, había probado Raphinha a Lunin en uno de esos disparos sencillos para un debutante que le permite ganar confianza.
La ausencia de Courtois era una baza que el Barcelona no explotó. Fino con el balón en sus momentos de menor posesión, el Real Madrid entendió pronto que el peligro lo generaría con velocidad, en transiciones.
Así encontró un flanco débil en la banda de Sergi Roberto y Raphinha que aprovechó Mendy para generar la primera, con pase atrás que acabó en un aviso de Vinícius. La misma acción al segundo intento rompió el partido. El pase en profundidad de Kroos al espacio, la carrera de 'Vini' a tanta velocidad que dificultó la definición ante Ter Stegen, su parada dejó un balón muerto en el rechace que fue un regalo para que Benzema cerrase su sequía. Nadie frenó con falta el inicio y 636 minutos después volvía a encajar en Liga el portero alemán.
A horas del 'Balón de Oro' no había mejor carta de presentación para Benzema, alejado del gol demasiado tiempo en el Bernabéu, desde el 12 de mayo, y tras cinco encuentros consecutivos en la presente campaña.
Ese gol fue un golpe a un equipo endeble en el aspecto anímico, frágil no solo en la defensa, que sale señalada del clásico como del duelo ante el Inter, también a un centro del campo en el que Busquets no contuvo y cometió errores con balón, De Jong no demostró merecer más que Gavi y Pedri caminó por la intrascendencia sin su finura habitual con balón.
La reacción demandaba una personalidad que no demostró el Barcelona. Adueñarse del balón con su estilo no acerca siempre al éxito, menos aún cuando añora frescura en la fase final de su juego. Raphinha y Dembélé a impulsos individuales, Lewandowski perdonando lo que no acostumbra en la ocasión para empatar que desperdició en el segundo palo, lanzándose con todo en busca de un protagonismo que no saboreó en su primer clásico.
Tardó 34 minutos en cometer su primera falta el Barça. Fruto de la impotencia de Lewandowski ante Modric en fase de salida de un Real Madrid que ya estaba parapetado en su terreno, entregando el balón a su rival y castigándolo con vértigo en cuanto pudo. Y de una lucha por un balón que parecía perdido pegado a la cal de Carvajal nació un centro que convirtió en peligroso Eric García al peinarlo. Le cayó a Vinícius para inventar, a Mendy para poner el pase atrás y a Fede Valverde para pegarle con todo el corazón. Raso y con potencia. Imposible para Ter Stegen. Un gol encajado en ocho jornadas, dos en 35 minutos.
Haría falta más que un tímido disparo de De Jong que repelió Lunin para poder levantarse de la lona un Barcelona que no mostraba el carácter necesario. Reaccionaría Xavi con cambios que dejaban jugadores marcados a la hora y una decisión discutible, sentar a Gavi en el banquillo. Es un jugador que aumenta el nivel de intensidad, que muerde por cada balón y lo transmite al resto.
Por entonces el Real Madrid, tras un disparo arriba de Kroos y un golazo anulado a Benzema, había entendido que no tenía riesgos que correr que impulsasen la reacción de su rival. Optó por juntar líneas, meterse en su terreno de juego y no mostrar colmillo en busca de una goleada que generase un daño mayor.
Decidió correr un riesgo que le acabó saliendo bien tras minutos de incertidumbre. Había pedido penalti Lewandowski de Carvajal, con el Barcelona pisando área con continuidad, cuando reapareció una versión desequilibrante de Ansu Fati. Puso el pase que mandó a la red Ferran Torres, en su primer tanto del curso, a placer a siete minutos del final para meter picante y acarició el empate con un remate al que voló Lunin para ver cómo se marchaba cerca de un poste.
La ilusión barcelonista acabó en decepción, sorprendido al contragolpe por Rodrygo, suplente tras siete titularidades y respondiendo al papel de revulsivo, derribado por Eric García en una acción que no fue penalti para el colegiado pero sí tras ser avisado desde el VAR. El mismo Rodrygo, sin Karim ya en el campo, puso el broche a un clásico que refuerza la imagen del vigente campeón y deja en un momento de inestabilidad a Xavi. De doctorarse en el Bernabéu en su primera visita a ser el centro de la crítica. EFE
Ficha técnica:
Real Madrid: Lunin; Carvajal (Carvajal, m.88) , Militao, Alaba, Mendy; Tchouaméni, Kroos, Modric (Camavinga, m.78); Fede Valverde, Vinícius (Rodrygo, m.85) y Benzema (Marco Asensio, m.88).
Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Koundé, Eric García, Balde (Jordi Alba, m.60); Pedri (Kessié, m.83), Busquets (Gavi, m.60), De Jong; Raphinha (Ferran Torres, m.60), Dembélé (Ansu Fati, m.73) y Lewandowski.
PREVIA
Cuatro derrotas en seis clásicos dirigidos en LaLiga es un dato que desentona en el largo historial de éxitos de Carlo Ancelotti. En nada afectó el 0-4 del Santiago Bernabéu del último precedente en el camino imparable del técnico italiano hacia la historia, el único entrenador que conquistó las cinco grandes de Europa, pero sirvió para que volviese a sentir la exigencia de un banquillo como el del Real Madrid. SIGUE EL MARCADOR EN VIVO AQUÍ.
La obligación a ganar para un técnico madridista es innegociable. Radomir Antic fue destituido siendo líder y 'Carletto' recuerda el final de su primera etapa, cuando tras la conquista de la Décima un curso sin Liga de Campeones ni Liga le costó el puesto pese al apoyo total de la plantilla.
"Se ha ganado el cariño de todos, forma parte de nuestra historia pero en el Real Madrid la exigencia es máxima y creemos que es el momento de dar un nuevo impulso para conquistar nuevos títulos y alcanzar el máximo nivel competitivo en una nueva etapa", afirmó Florentino Pérez a finales de mayo de 2015 cuando decidió prescindir del técnico italiano.
Esa crudeza la sintió durante unos días Ancelotti el pasado marzo. En once días sentía las dos caras del fútbol. Los elogios desmesurados por la remontada heroica ante el PSG, cuando todo parecía perdido y se sentía la eliminación de la 'Champions', a ser el foco de la crítica e incluso ponerse en duda su continuidad a final de curso por un mal planteamiento en el clásico que le dejó como gran señalado. Ese 0-4 instaló en el ambiente que seguir en el cargo lo decidirían los títulos y respondió con una de las mejores temporadas de la historia.
Y eso que el último precedente ante el Barcelona, se presentó sin la trascendencia de los puntos por la diferencia que reinaba entre ambos en la clasificación. Pero el batacazo quedó como punto negro en la historia de los duelos, un terremoto en la casa blanca al que respondió con tres triunfos seguidos y otra remontada europea, ante el Chelsea, antes de la que se grabó para la eternidad en la memoria del madridismo contra el Manchester City. Eliminados 189 minutos y clasificados para la gran final de París con un tiempo añadido de rabian desatada. Un gen competitivo único.
Regresa el clásico para Ancelotti que aprendió la lección táctica del último ante Xavi Hernández. El partido en el que su equipo dejó peor imagen desde su regreso, un caos táctico sin Karim Benzema, con Luka Modric por primera vez en su carrera de falso 9, Casemiro acabando de central y una actitud incomprensible para la grandeza de un partido que no entiende de rachas ni posiciones. Igualó la peor de sus derrotas como entrenador madridista, un 4-0 encajado en el derbi madrileño ante el Atlético de Madrid en el Vicente Calderón.
"Me he equivocado", confesó sintiendo todo el dolor del madridismo. "Tranquilidad y equilibrio", pidió antes de protagonizar un final de temporada para enmarcar. Y le llega la oportunidad de revancha que suele presentar el fútbol con el paso del tiempo. El que será su noveno clásico al que llega invicto en la temporada.
Con siete victorias y un empate en Liga con el que iguala el mejor arranque del Real Madrid desde la campaña 1991-92. Con el pase a octavos de la Liga de Campeones ya certificado a las primeras de cambio, con cuatro jornadas disputadas, en contraste con la agónica situación del Barcelona a un paso de caer por segundo año consecutivo a la 'Europa League'.
Ante el Barça logró cambiar un mal inicio, con dos derrotas en sus primeros clásicos ligueros (2-1 en el Camp Nou y 3-4 en el Bernabéu), con un título que dejó huella en el madridismo, la Copa del Rey de 2014, la cabalgada de Gareth Bale en Mestalla ante Marc Barta. El primer título de 'Carletto' como entrenador del Real Madrid. Un éxito que precedió a la Décima.
En su segundo año derrotó por primera vez en Liga en la jornada 9, la misma que en el presente, a un Barcelona al que remontó el tempranero tanto de Neymar en el Bernabéu. Cristiano Ronaldo de penalti antes del descanso, Pepe y Benzema en el segundo acto, le daban el triunfo (3-1). Aunque en la segunda vuelta la MSN formada por Messi, Luis Suárez y Neymar, le superaban en el Camp Nou (2-1) en la jornada 28 en un partido que dejaba la Liga imposible para el equipo blanco que acababa cayendo en semifinales de la 'Champions' ante el Juventus en el fin de la primera etapa del técnico italiano.
Seis años después, en su inesperado regreso al Real Madrid, firmó dos triunfos en los clásicos, 1-2 en el Camp Nou con autoridad, recibiendo un tanto de 'Kun' Agüero a los 97 minutos de un triunfo ya cerrado y 2-3 con el tanto del uruguayo Fede Valverde en la prórroga de las semifinales de la Supercopa de España que posteriormente conquistaría. Todo antes del mal sabor de boca que dejó el último precedente del que quiere resarcirse en un partido en el que no hay termino medio, máxima alegría con cuatro triunfos y decepción con cuatro derrotas. EFE